Cada prenda es el resultado de un trabajo profundo con técnicas tradicionales —telar, bordado, platería y cuero— realizadas a mano junto a artesanos del norte argentino.
Piezas únicas que respetan el tiempo, el oficio y la identidad de quienes las crean.

Marcom no busca reproducir el pasado, sino interpretarlo y proyectarlo hacia el presente, transformando saberes heredados en un lenguaje propio dentro del lujo contemporáneo.

Nuestras colecciones son de edición limitada, pensadas para espacios que valoran la autenticidad, la materialidad y el proceso.
Creemos en una estética esencial, donde la belleza nace de lo real y lo hecho a mano conserva su valor.

 

Los tejidos al telar

 

La moda puede ser un puente:
unir territorios, historias, manos y memorias.

Por eso, en Marcom elegimos caminar junto a los tejedores de telar manual del norte argentino, especialmente de Jujuy: artesanos que resguardan un legado que resiste al tiempo y que hoy se vuelve imprescindible.

Su trabajo es más que técnica: es identidad.
Más que tejido: es territorio.

Por eso, en Marcom elegimos caminar junto a los tejedores de telar manual del Norte Argentino, especialmente de Jujuy: artesanos que resguardan un legado que resiste al tiempo y que hoy se vuelve imprescindible.

Su trabajo es más que técnica: es identidad.
Más que tejido: es territorio.

En ellos encontramos el espíritu que inspira a Marcom:
raíz, verdad y belleza.

Los artesanos de las comunidades de la Puna y la Quebrada trabajan con telar criollo y telar horizontal, técnicas transmitidas de generación en generación.
Cada pieza se construye con paciencia y orgullo, en contextos muchas veces desafiantes, pero sostenidos por una dignidad profunda.

Marcom se acerca a estos oficios desde un lugar claro:
no para intervenir, sino para acompañar, valorar y proyectar su trabajo hacia nuevos territorios.

Trabajamos en conjunto para crear piezas que integran la nobleza del telar jujeño con una mirada contemporánea, respetando siempre la esencia de cada técnica.

No buscamos modificar el oficio, sino enaltecerlo.
No buscamos apropiarnos, sino compartir camino.

Cada prenda es el resultado de un vínculo real:
una construcción donde la comunidad crece, el arte se expande y el valor vuelve a su origen: lo humano y lo hecho a mano.

El telar tradicional tiene la potencia y la nobleza necesarias para transformar una prenda en lujo contemporáneo.

 

 


 

LAS BORDADORAS
donde el lujo nace de las manos

Los bordados de Marcom están realizados completamente a mano, a mano alzada.
Sin moldes. Sin máquinas.
Solo la intuición, el pulso y la memoria de las mujeres que bordan.

Cada pieza puede llevar entre 10 días y 3 meses de trabajo.
Ese tiempo no es espera: es creación viva.

Porque lo que nace allí no es un simple diseño,
sino una historia que se construye, paciencia que se sostiene e identidad que se hace visible.

Estas manos no solo crean:
preservan cultura, transmiten saber y sostienen comunidad.

Bordan como lo hicieron sus madres y abuelas,
con hilos que no responden a tendencias, sino a territorio, emoción y raíz.

Dar visibilidad a estas técnicas no es solo una decisión estética.

Es un acto de responsabilidad: potenciar economías locales, promover trabajo digno y preservar saberes que no deben perderse.

 

 

NUESTROS CUEROS

 

Junto al artesano Gustavo, especializado en el trabajo del cuero, desarrollamos piezas que integran diseño contemporáneo y un propósito compartido: llevar al mundo la esencia de nuestras raíces en diálogo con la moda actual.

En este universo material, incorporamos también la platería a través del trabajo de Sebastián, donde el metal se convierte en un lenguaje que dialoga con el cuero y, en algunas piezas, se presenta de forma independiente, manteniendo la misma identidad y carácter.

Dentro de esta línea, algunas piezas integran detalles textiles realizados por la comunidad Wichí, trabajados artesanalmente y en ediciones muy limitadas. Estos tejidos aportan una identidad singular y un valor cultural profundo a la terminación de prendas y objetos.

Marcom se acerca a estos oficios desde un lugar claro:
no buscamos transformar su arte, sino potenciarlo y protegerlo, respetando su identidad, sus tiempos y su forma de hacer.

El pueblo Wichí, originario del Gran Chaco, trabaja con fibras de chaguar, una planta que recolectan de manera sustentable.
A través de sus manos, estas fibras se transforman en piezas únicas: tejidos que reflejan el monte, el río y el sol.

Cada hilo es una historia.
Cada trama, una memoria.

Su arte no sigue tendencias:
sigue el ritmo de la naturaleza.


 

El futuro del lujo es humano.

Consciente.
Artesanal.
Con rostro, nombre y corazón.